Sunday, 22 June 2008

Midsomer, celebrando el día más largo del año


Midsomer suena a mitad de verano, no? Me gusta que esta gente se dé cuenta que el 21/jun no empieza el verano, sino que es la mitad del verano y mas bien empieza a acercarse el invierno.

Para celebrar la ocasión fuimos pa'l campo, y llegamos con Volvo y todo a Knutstorp, Småland, a 350km de Malmö. El pueblo es nada de nada, no sé si hay pueblo, lo que había seguro era un caminito atravesando 10 casas bastante separadas entre sí. Aparte de eso estaba el bosque para caminar, el lago, una vertiente estanca y unas torrecitas de madera que son puestos para cazadores.


También hay una casa enorme donde hace años vivió una familia rica, los abuelos de los abuelos de la familia con la que estuvimos (Henrik + Erica de Mar del Plata + Josef + la nena chiquita y graciosa). La casa de la familia rica funciona como museo y se pueden ver los lujos elementales que se daban los suecos oligarcas de antaño.






Volviendo a la fiestita: el invierno sueco es bastante duro, así que los gringos celebran con ganas el verano. El centro de la celebración en la que estuvimos fue el jardín y alrededores de la casa-museo. Ahí se fueron juntando como 200 personas y a una hora determinada -que seguro era las algo en punto- apareció un Sr. tocando acordeón y dos o tres Sres. trayendo un palo en forma de cruz, adornado con flores, que clavaron en el jardín.


Una vez clavada la cruz adornada con flores aplaudimos todos y uno de los Sres. ofició de maestro de ceremonias, disponiendo las canciones y rondas. Canciones tiernas para chicos y grandes, y coreografías de osos que se despiertan, donde los osos son los chicos y al despertar persiguen a los grandes, que hacen como que se asustan. Nada de domas, ni chanchos carneados, ni tradiciones sangrientas. Todo discreto y sin estridencias, al estilo sueco. La mitad de las personas cantaba, bailaba y participaba de la ronda, y la otra mitad sacaba fotos y miraba todo.


Al finalizar la parte esa, cafecito sin azúcar y kanelbullar y otras masas, incluidos en el precio de la entrada de 50 coronas ($25). Al finalizar la parte esa, sorteo de canasta con cosas, otros premios que no recuerdo y ostkakas (ost: queso, kaka: torta). Mis hermanas ponen cara de asco mientras anuncian que es fea y nada que ver con cheesecake. Al finalizar la parte esa cada uno a casita.

En Småland quedó el dulce de leche que llevamos de regalo y de ahí nos trajimos el champagne Knutstorp Sparkling que acabamos de liquidar. Así se mantienen los equilibrios ecológicos y la paz entre los pueblos.

1 comment:

Raúl said...

Decime Fede no hay alfajores Habanna??
Salutti Raul